20 buenos hábitos de los mejores oradores

Todo comienza con un pensamiento:

  • Me voy a olvidar de lo que quiero decir…
  • La audiencia se va a aburrir…
  • Se van a dar cuenta de que estoy nervioso…
  • No les voy a gustar, seguro que no me creen y no van a estar de acuerdo conmigo…
  • Me harán preguntas para las que no tendré respuesta…

Siempre son uno o varios de estos pensamientos negativos lo que provoca que la adrenalina fluya por la sangre del orador y es precisamente esa la razón por la que se producen esos signos que todos conocemos y asociamos al «miedo escénico» (manos sudorosas, taquicardia, temblores, respiración alterada…).

Sin duda, los cerebros de los grandes oradores no son inmunes a los pensamientos negativos, pero sí tienen claro qué hacer cuando se producen:

  • Ellos reconocen lo que ocurre y se replantean la situación.
  • Ellos se enfocan en la audiencia.
  • Ellos no intentan ser perfectos.
  • Ellos se ajustan al objetivo de su presentación.
  • Ellos visualizan las oportunidades.
  • Ellos ensayan.
  • Ellos cuentan historias.
  • Ellos se sirven de imágenes coloridas y relevantes.
  • Ellos hacen a su audiencia partícipes de la presentación.
  • Ellos usan videos y ejemplos.
  • Ellos utilizan su voz.
  • Ellos viven el presente.
  • Ellos saben como hacer amigos.
  • Ellos saben de lo que hablan.
  • Ellos son constantes.
  • Ellos son generosos.
  • Ellos ayudan a ver el contraste.
  • Ellos aportan buenas razones.
  • Ellos dan esperanza.

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